Trauma y Arteterapia

De forma general, el estrés postraumático se manifiesta de forma que la persona revive el trauma a través de imágenes, pensamientos y/o sueños, provoca sentimientos de depresión, ansiedad y valoraciones negativas de sí misma, genera una visión del mundo como un enemigo hostil, la persona evita todo aquello que le haga recordar el trauma, como por ejemplo; conversaciones, lugares y personas. Hay una marcada pérdida de interés por el contacto con los demás y por las cosas que antes ocasionaban placer.

La palabra trauma deriva del griego y significa “herida”. Dentro del mundo de la psicología el trauma se refiere a una “herida psicológica”, la cual puede ser de dos tipos: Trauma (con T mayúscula) y trauma (con t minúscula).

En el caso de desastres naturales, guerras, abusos, accidentes etc., se le denomina Traumas con “T” por la gran magnitud de sus causas.

Sin embargo, la categoría de traumas con “t”, cuyo origen está relacionado con hechos aparentemente de menor importancia como: el bullying, el mobbing, una imagen impactante de una película, la muerte de una persona querida o de una mascota, desprotección, enfermedades, cambio de roles en la familia, etc. pueden ser igualmente graves.

El daño producido no está determinado por la causa.  Tanto un “Trauma” como un “trauma” puede ser igualmente dañino, afecta de tal manera la salud, la seguridad y el bienestar de la persona, que puede llegar a desarrollar creencias falsas y destructivas de sí misma y del mundo tales como: “estoy en peligro, no soy capaz, soy horrible, no soy querida”. La recuperación dependerá de cada persona, de su entorno familiar y/o social, de la historia personal, la edad y si se reitera a lo largo del tiempo.

Trauma en niñas y niños.

Las niñas y los niños son más vulnerables al trauma que las personas adultas. Las experiencias en un/a adulto/a alteran la organización del cerebro, en una niña o un niño afectan el desarrollo cerebral.

Estos problemas si no se tratan suelen empeorar con el tiempo. No se superan de forma natural por el mero paso del tiempo. Niñas y niños que han vivido estrés traumático continuo pueden experimentar un deterioro funcional.

Arteterapia para trabajar con el trauma en la infancia y en personas adultas.

Para la intervención del trauma, según Van der Kolk (2015) la explicación verbal (del hemisferio izquierdo) no es tan importante, ya que en muchas ocasiones el centro del habla suele verse afectada, sin esta función es imposible expresar con palabras nuestros sentimientos y nuestras ideas.  La creación artística entonces puede ser útil en la intervención, facilitando la expresión de emociones y experiencias; el pensamiento visual del cerebro derecho facilita la autoexpresión y el desarrollo personal.

Existe una creciente evidencia desde la neurología a favor de arteterapia, específicamente para la intervención del trauma, donde cobra importancia trabajar con los elementos visuales, sensoriales, emocionales y  memorias no verbales de la experiencia traumática almacenadas en el cerebro, sin necesidad de una traducción narrativa para su recuperación.

A través de arteterapia una persona puede pensar y sentir al mismo tiempo, ofreciendo la oportunidad de salir de la mente racional en la cual está atascada, dándole la ocasión de entrar a un territorio en el que realmente pueden tener un impacto de lo que está sucediendo, ya sea mediante la creación, el uso de materiales y de transformar una imagen en otra o empleado el simbolismo del objeto creado. Las imágenes externalizadas facilitan el procesamiento de la memoria, siendo el tránsito hacia el proceso verbal y conduce a un cambio en la naturaleza del almacenamiento de la memoria

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Cómo saber si hay un trauma no resuelto:

En niños y niñas muy pequeños/as es difícil de identificar el Trastorno de estrés postraumático (TEPT)  debido a que muchos de sus síntomas se confunden con otros diagnósticos, y segundo porque no se diagnostican hasta los 9 años de edad. Algunos de los síntomas asociados en niños/as son (una vez ha pasado un evento impactante o se cree que algo pudo haber sucedido o presenciado):

  • Estar constantemente alerta: que se traduce en falta de concentración, sueño alterado, pesadillas.
  • Dolor en estómago, cabeza o cuerpo sin identificar una causa orgánica.
  • Dificultad para confiar en quien no sea su cuidador.
  • Juego repetitivo, el mismo juego con los mismos personajes una y otra vez. Por ejemplo en un accidente de coche el/la niño/a puede estar constantemente utilizando coches, y recreando accidentes de forma repetida.

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