Trauma

Se ofrece intervención para problemas relacionados con el trauma: a niñas, niños adolescentes y personas adultas.

De forma general, el estrés postraumático se manifiesta de forma que la persona revive el trauma a través de imágenes, pensamientos y/o sueños, provoca sentimientos de depresión, ansiedad y valoraciones negativas de sí misma, genera una visión del mundo como un enemigo hostil, la persona evita todo aquello que le haga recordar el trauma, como por ejemplo; conversaciones, lugares y personas. Hay una marcada pérdida de interés por el contacto con los demás, y por las cosas que antes ocasionaban placer.

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En la consulta, utilizo una combinación de Arteterapia y de técnicas especificas para trabajar el trauma, principalmente EMDR y también CATT.

La terapia EMDR  (http://emdr-es.org/que-es-emdr/) está avalada por la Organización Mundial de la Salud y las Guías Clínicas Internacionales para el tratamiento del trauma. Se basa en la comprensión del efecto de las experiencias vitales adversas y traumáticas sobre la patología y en el procesamiento de dichas experiencias a través de procedimientos estructurados que incluyen movimientos oculares u otras formas de estimulación bilateral. Su aplicación se ha extendido a un amplio rango de problemas clínicos.

El CATT  (Tratamiento Acelerado para el trauma infantil) es un protocolo cognitivo que utiliza técnicas artísticas y lúdicas para ayudar a reescribir y procesar memorias traumáticas en un modo que es cómodo y apropiado para niños y niñas. Actualmente se utiliza ampliamente en Reino Unido y por la ONG Luna Childrens (http://www.lunachildren.org.uk/CATT.html) para el tratamiento del trauma y del TEPT (Trastorno por Estrés Postraumático) en edades desde los 3 años de edad hasta adultos

SOBRE EL TRAUMA

La palabra trauma deriva del griego y significa “herida”.

Dentro del mundo de la psicología, el trauma se refiere a una “herida psicológica”, la cual se se puede derivar en dos tipos dependiendo de la situación que lo provoca: Traumas (con T mayúscula) y traumas (con t minúscula).

En el caso de desastres naturales, guerras, abusos, accidentes, se le denomina Traumas con “T” por la gran magnitud de sus causas.

Sin embargo, la categoría de traumas con “t”, cuyo origen está relacionado con hechos, aparentemente, de menor importancia, como por ejemplo: bullying, desprotección, exigencias por alguien de poder, cambio de roles en la familia, etc. pueden ser igualmente graves.

Es decir, el daño producido no está determinado por la causa de trauma.  Tanto un “Trauma” como un “trauma” puede ser igual de dañino, dependerá de cada persona, de su entorno familiar y/o social, de la historia personal, la edad y si se reitera a lo largo del tiempo.

El trauma, no importa su origen, afecta de tal manera la salud, la seguridad y el bienestar de la persona, que ésta puede llegar a desarrollar creencias falsas y destructivas de sí misma y del mundo.

Trauma en niñas y niños.

Las niñas y los niños son más vulnerables al trauma que las personas adultas. Las experiencias en un/a adulto/a alteran la organización del cerebro, en una niña o un niño afectan el desarrollo cerebral.

El trauma incluso tratándose de un insignificante acontecimiento como la llamada de atención de un profesor, una imagen impactante de una película, tener piojos, la muerte de una persona querida o de una mascota, pueden causar sintomatología persistente y profunda, que pueden ser causantes de instalar creencias de “estoy en peligro, no soy capaz, soy horrible, no soy querida”, que impactan en el desarrollo y los retos que niñas y niños de forma naturalmente evolutiva deben de ir superando.

Estos problemas si no se tratan, suelen empeorar con el tiempo. No se superan de forma natural por el mero paso del tiempo. Niñas y niños que han vivido estrés traumático continuo pueden experimentar un deterioro funcional.

Como saber si hay un trauma no resuelto:

En niños y niñas muy pequeños/as es difícil de identificar el Trastorno de estrés postraumático (TEPT)  debido a que muchos de sus síntomas se confunden con otros diagnósticos, y segundo porque no se diagnostican hasta los 9 años de edad. Algunos de los síntomas asociados en niños/as son (una vez ha pasado un evento impactante o se cree que algo pudo haber sucedido o presenciado):

  • Estar constantemente alerta: que se traduce en falta de concentración, sueño alterado, pesadillas.
  • Dolor en estómago, cabeza o cuerpo sin identificar una causa orgánica.
  • Dificultad para confiar en quien no sea su cuidador.
  • Juego repetitivo, el mismo juego con los mismos personajes una y otra vez. Por ejemplo en un accidente de coche el/la niño/a puede estar constantemente utilizando coches, y recreando accidentes de forma repetida.
Estas son algunas de las preguntas que si respondemos afirmativamente a muchas de ellas (pensando en algún acontecimiento traumático que nos haya ocurrido) nos pueden hacer pensar que estamos pasando por un trauma no resuelto.
En las últimas dos semanas:
1. ¿Has tenido pensamientos o imágenes molestas acerca de lo que te pasó y que vienen a tu mente aunque tú no hayas querido recordarlas?
2. ¿Has tenido pesadillas o malos sueños?
3. ¿Has tenido la sensación como si lo que te pasó estuviera ocurriendo de nuevo, como si estuvieras ahí otra vez? (por ejemplo, al escuchar o ver algo que te recuerde ese momento).
4. ¿Te has sentido mal cuando piensas acerca de lo que te pasó o cuando escuchas hablar acerca de lo que te pasó? (por ejemplo, sintiendo miedo, enfado, tristeza, culpabilidad, etc.).
5. ¿Has tenido sensaciones en tu cuerpo cuando piensas o escuchas acerca de lo que te pasó? (por ejemplo, sudar mucho de repente o que te lata el corazón muy rápido).
6. ¿Haces esfuerzos para no pensar, no hablar o de no tener sentimientos acerca de lo que te pasó?
7. ¿Has tratado de evitar actividades, personas o lugares que te recuerden lo que te pasó?
8. ¿Has olvidado una parte importante de lo que te pasó?
9. ¿Has tenido muy pocas ganas de hacer cosas que antes te gustaban o que tenías costumbre de hacer?
10. ¿Has tenido dificultades para sentir cerca a tus seres queridos?
11. ¿Te cuesta mucho tener sentimientos fuertes? (por ejemplo, te cuesta mucho llorar o sentirte feliz).
12. ¿Has sentido que tus planes futuros o tus esperanzas no se harán realidad? (por ejemplo, has sentido que no terminarás la escuela, que no te casarás o que no tendrás hijos).
13. ¿Has tenido problemas para quedarte dormido(a) o para permanecer dormido(a) por  la noche?
14. ¿Te enfadas más fácilmente que antes de vivir lo que te pasó?
15. ¿Has tenido dificultades para concentrarte? (por ejemplo, perdiendo el hilo de una historia en la televisión, olvidando lo que leías, no poniendo atención en clases).
16. ¿Has estado demasiado vigilante? (por ejemplo, estás muy atento(a) de que personas están a tu alrededor).
17. ¿Te asustas más fácilmente que antes? (por ejemplo, cuando alguien se acerca por detrás de ti).